Anteojeras

A veces le gustaría poder tener la mentalidad de otra gente, no preocuparse por las cosas en las que se preocupa, no pensar en cosas como en las que piensa. Es más, le encantaría poder pasar por la vida un poco más cómoda, sin sorprenderse o chocarse por las injusticias de la vida, o mismo sin desear cambios.
¡Esta Lourdes! A veces me pregunto qué voy a hacer con ella…
Según ella hay gente que anda por la vida como caballo con anteojeras. Dice que sin mirar a los lados la gente vive cómoda, sin reprocharse las cosas ni reprochárselas a otro. Simplemente siguen su camino, bueno o malo, sin impacientarse demasiado por posibles cambios para mejorar – sus vidas y la de los demás, por consecuencia.
Y es que Lourdes entiende que eso es más fácil, pero algo no la deja ser así, algo dentro de ella le impide ponerse las anteojeras y seguir su camino.
Puede ser porque el camino de Lourdes nunca fue recto, y si no mira para los lados, se estampa contra la pared.
Pobre Lourdes.

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