Amor amoroso a odio odioso

Lourdes todavía se acuerda de cuando aquel nombre le producía escalofríos. No sólo su nombre, sino todo lo que se refería a él. Ni hablar de la calle donde tenía su local. La sensación de asco que le producía incluso antes de dejarlo era algo que la asustaba.

Pasó del amor profundo al odio intenso en cuestión de poco tiempo – talvez fueron algunos minutos, talvez fue algo que ocurrió y que en segundos la hizo cambiar de opinión. ALGO, algo la hizo mirarlo con otros ojos, la hizo verlo como alguien odioso.

Pero cuando uno odia a alguien que amaba no es fácil aceptarlo. Uno no razona esos sentimientos porque pasan muy rápido. Pensamos que es una fase y que pasará… Pero bueno, no pasó y Lourdes aguantó mucho y esperó mucho a que se le pasara, pero sólo empeoraba y su rencor y odio hacia él crecían. Pero había un poco de resquemor en dejarlo ir, había amor todavía en el fondo, un cariño por el otro que no dejaba que ella lo largara así, sin pensarlo dos veces (o dos o quinientas).

Y así estuvo, a su lado, sintiendo asco durante muchos meses más, y luego con escalofríos al recordarlo y con un poco de odio a sí misma, por aguantarlo.

Por suerte, eso ya pasó hace mucho y hoy las secuelas casi no se le notan.

Pobre Lourdes, qué recuerdos tuvo hoy…

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