Maldito Occidente

Las ojeras se apoderan de mi cara y ya ni el maquillaje quiere salvarme…
Desde que empecé a pintar recuerdo más mis sueños. Dicen que la pintura hace eso – algo de los colores.
Hoy me desperté sin fuerzas. Hablamos demasiado anoche en ese otro mundo, el onírico, aquel al que solamente entramos una vez que cerramos los ojos y conseguimos salir de este. No pensé que te encontraría por ahí, pero algo me hace creer que vos también me buscabas. Aunque eso no sirve de nada, ya te busqué varias veces y hasta ahora nada. No podría dar una descripción detallada de lo que hablamos, creo que por un lado prefiero no recordarlo. Me desperté con gran dolor en el corazón. O no sé si dolor. Angustia. Sí. Eso. Angustia, bastante tristeza, un poco de dolor. Creo que ahora conseguimos darlo por terminado. Bueno, miento. Vos hace mucho que pasaste la página. Creía que yo también, te lo juro, pero parece ser que no del todo todísimo. Fue lindo verte, fue lindo acariciarte la cara y sentirte ahí, sabiendo que fuiste real y que lo nuestro sí ocurrió, que hubo tanto amor. Y tampoco olvidar todo el daño que nos hicimos, la cantidad de veces que me hiciste llorar y la cantidad de veces que yo actué como una loca con vos. Pocos amores duran para siempre. Capaz tu nuevo amor sea ese, el eterno.
Aunque hoy llore y sienta tristeza, no dejes que eso te engañe. En todo cierre de ciclo hay dolor. No todas las historias tienen final feliz. Maldito Occidente y sus creencias de que todo debe terminar bien, con final feliz, y que la gente tiene que buscar eso siempre – la felicidad – y alejarse, lo más rápido posible, de aquello que duele. No nos dicen que el dolor es la única forma de crecer, y que cuando uno duele por dentro es cuando consigue hacer distinción entre lo superficial y lo verdaderamente importante. Hoy mis lágrimas alimentan al suelo que permitirá que crezcan más fuertes mis raíces.
Me gustaría que supieras que estoy realmente feliz por vos. Yo quise que cambiaras de trabajo, yo quise otro tipo de vida. Y como quise eso, me la tuve que ir a buscar y te tuve que dejar a vos con la tuya, a que encontraras a alguien que caminara a tu lado, y la has encontrado. Yo todavía no, pero creo que mi camino (y mi cabeza) siempre se desviaron más que a vos.
Qué lindo encuentro. Gracias por ser real. Ahora, ¿podemos dar el capítulo por cerrado?

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